Impecable Medvedev

Segundo título de Masters 1000 que logró Daniil Medvedev al derrotar en la final del Rolex Shanghái Masters a Alexander Zverev por 6-4, 6-1 en hora y 13 minutos siendo el séptimo cetro en su carrera deportiva.

Quinto enfrentamiento entre ambos con el teutón dominando claramente el bagaje al haber ganado todos los partidos entre ellos. Después de realizar un verano muy irregular, tras la Laver Cup aumentó sus sensaciones y la gira asiática le devolvió a su sitio.

Pese a haber ganado todos los enfrentamientos, tenía delante a un hombre que estaba jugando su sexta final consecutiva. Un dato bárbaro. Los primeros rodeos fueron teniendo color ruso al obtener el quiebre en el primer juego al resto. Había comenzado más metido en el encuentro y cosechó la diferencia.

El alemán fue cogiendo confianza con sus golpes. Hubo puntos desde el fondo hasta que llegó su oportunidad. Se situó con 0-40 pero tres puntos espectaculares por parte de Daniil jugando ofensivo, le llevaron a la igualdad. Sin embargo, tuvo opciones al resto y a la quinta opción, logró levantar a la grada en señal de apoyo hacia su persona.

Situándose lejos de la línea de fondo para el resto, el ruso ponía siempre una bola más en juego. Esta faceta complicaba mucho al alemán ya que venía de jugar con poco intercambio durante la semana dominando con sus golpes. Por otra parte, la cuarta raqueta del mundo, parecía tener siempre un as guardado buscando los ángulos con su servicio cuando atisbaba problemas.

La batalla psicológica se entonaba habiendo llegado al 4-5. Servicios impecables por parte del alemán, con dos buenos primeros para llegar al 30-15. Sin embargo, la continuidad del ruso al resto era impecable. Con el 30-30, Zverev vio el peligro muy cercano y finalizó en atropello al cometer dos doble faltas consecutivas.

Cuando parecía que peor podía entonar el partido, salió con viveza en busca del quiebre. Peleó el juego queriendo dominar aunque con trabajo. Tuvo opción de rotura con la ventaja pero Medvedev aumentó su nivel con el servicio y sacó adelante su primer turno de saque en el segundo parcial.

Se podía entender como si fuera otro mazazo para el No.6 del mundo. No obstante, sirvió de maravilla, encontrando sobretodo el saque abierto además de dos aces. Parecía un juego de transición pero ocurrió todo lo contrario. El ruso no tiró la toalla, se puso en modo roca desde el fondo teniendo como armas principales sus golpes paralelos desde ambos lados.

Llegaron al deuce y nuevamente las dudas de Alexander pasaron factura al regresar la doble falta cuando Medvedev gozaba de ventaja. A partir de entonces el encuentro se rompió completamente, la armadura psicológica que posee el reciente finalista del US.Open fue atando cabos para tener rozando con la yema de los dedos el cetro de Shanghái.

No se conformó con el quiebre que disponía. Quería mucho más. Continuó restando a la perfección, poniendo una bola más en pista y desesperando a un Alexander que intentó acudir más a la red pero tampoco había solución. Consiguiendo el segundo break, el encuentro se rompió completamente y llegó al 0-5.

El teutón no quería despedirse de la final con un rosco y metiendo primeros con mayor solvencia, logró el juego. Llegó el momento de la verdad para Medvedev con 5-1. Zverev, por su parte, fue a cambiar la raqueta bastante tranquilo para intentar poner mínimamente nervioso a su oponente pero centrado en lo suyo y con bolas nuevas, finalizó el campeonato con un saque directo consiguiendo su segundo título de Masters 1000.

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